El temporal padecido por la ciudad, hace unos pocos días, además de dejar cuantiosos daños ha puesto en los medios de comunicación una realidad que muchos rosarinos no quieren ver. Aunque sea por unos días cientos de carenciados muestran su rostro a una ciudad que día a día se presenta inconmovible frente a ellos. En estos días muchos rosarinos advierten como viven algunos de sus conciudadanos; los que viven en la periferia de la “Barcelona Latinoamericana”
Parece que necesitábamos de un desastre como .éste para que salga a la luz una realidad que esta entre nosotros hace mucho, una realidad que se puede ver solo a unos minutos del centro de la ciudad, una realidad que muchos miran sin ver. Algunos, anestesiados por la propaganda municipal, otros porque solo ven como real lo que reflejan los medios de comunicación, aunque sus ojos le muestren otra cosa. Por una causa u otra gran parte de los rosarinos no quieren ver esa ciudad, la ciudad postergada, la ciudad olvidada.
Para muchos rosarinos, de manera consciente o no, es mas cómodo ver La Ciudad de los Niños, La Isla de los Inventos, la ciudad que crece en la costa , en resumen la Rosario que mejora, pero no ven la realidad de zonas como Santa Lucia, Ludueña, Empalme Graneros o el 7 de Septiembre solo por citar algunos de los barrios mas postergados de la ciudad.
Frente a esta realidad, la de una Rosario dual, con grandes zonas en que los ciudadanos carecen de los servicios mínimos, zonas en la que la Municipalidad no se hace presente en la forma necesaria, vemos que es imprescindible un cambio en el modelo de gestión municipal. Debemos buscar un modelo inclusivo no solo en la teoría, sino principalmente en la practica, un modelo que tome en cuenta las particularidades de cada barrio y para que se empiece a hacer posible es necesario que el municipio entienda que gobernar Rosario es mas que atender a la gente que vive entre bulevares y una política de marketing y por sobre todo los rosarinos empecemos a ver y entender nuestra ciudad como una integralidad, que la nuestra no va a ser una ciudad que merezca ser vivida mientras muchos conciudadanos no tengan acceso a los servicios mínimos , recién desde ese momento empezaremos a construir una ciudad mejor.
Sin lugar a dudas las personas que cortaban calles no pedían chapas, ni comida, ni colchones. Lo que la gente pedía en esos piquetes era dignidad